Sobre cómo se construye la historia

Por Chrislie Pérez

El único deber que tenemos con la historia es reescribirla

Oscar Wilde

Historia nacional, historia personal, historia del arte, son conceptos que se inmiscuyen de forma promiscua, que están en constante relación, porque en definitiva la historia se refiere a la sucesión, pero sobre todo, a la interpretación de los hechos que acontecen en un momento determinado. Como campo de estudio tiene un carácter trascendentalista porque su función es, con un criterio científico, clasificar, organizar y por supuesto relatar aquellos eventos que pasarán a la posteridad.

Sin embargo en mayor o menor grado, todos somos historiadores. Cada quien es capaz de generar su propia definición y de construirse ese espacio con leyes propias de inclusión/exclusión, con juicios de relevancia muy personales, para aglutinar todo tipo de sucesos. Se nos presenta como un fenómeno con una importante carga subjetiva, ya que puede ser contada desde diferentes ángulos. La Historia, es en definitiva un relato, y relato, es sinónimo de cuento, y cuento, es una de sus acepciones ficción. Entonces, pudiera decirse que historia es también ficción. Pero la dimensión ficcional a la que me refiero es a la que le ofrece, precisamente, esa individualidad del que cuenta, porque el hecho relatado, es la mezcla de un elevado por ciento del hecho en sí mismo y del punto de vista.

Ciertamente los eventos que la llamada Historia, con mayúsculas, la que se lee en los libros escolares, condiciona cada una de esas pequeñas historias individuales. Pero el proceso debe asumirse de forma bilateral, aunque sin ideas demasiado elementales en las que se piense en una definición de Historia únicamente como resultado de la sumatoria de experiencias de los sujetos. No obstante, no es menos cierto, que esas experiencias también deben formar parte de ellas, en un constante proceso de renovación y crecimiento, pues la Historia no es estática, su escritura es continua. Por tanto, el compromiso de cada ser humano con ambas historias es confiar en la posibilidad que tenemos de ayudar a construirlas, aquellos que todavía no hemos ganado.